Fundada en 1972 por Manuel Martín – Manolo para muchos y Martín para otros tantos – en el cercano y bello pueblo de Oiartzun, cuando decidió dejar de trabajar por cuenta ajena después de haber pasado por todas las categorías y convertirse en encargado de Pastelería Dover (hoy desaparecida)durante largo tiempo hasta lanzarse a esta aventura que dura ya más de treinta años.

Durante estas tres décadas se ha seguido siempre la misma política: ofrecer un producto de calidad y potenciar una innovación continuada al gusto del consumidor respetando siempre lo clásico. Es decir, aportar sin eliminar.

Conocida en la ciudad por muchos como “La de las trufas” y por otros como “La de los curasanes”, lo cierto es que la asiduidad de nuestra clientela local, nacional e internacional, es la que mejor habla de nosotros.

Hoy en día somos los hijos de Manolo - o Martín- Montserrat y David los que estamos junto con nuestra madre al frente de Pastelería Oyarzun tratando de perpetuar el buen hacer de nuestro padre tanto en elaboración como en atención al cliente.